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30 junio, 2011

Tiempos de Universidad

Foto: http://www.madridteacher.com/PagePlus/alonso-martinez-photos-3.htm

Volver a vernos...

Hace unos días nos juntamos en Madrid, bajo un sol de verano que derretía hasta el hielo más puro, parte del grupo que formamos mis compañeros de universidad y yo. Digo parte del grupo, porque en el momento de estudiar éramos muchos más, pero los que hemos seguido viéndonos éramos los que estábamos allí el sábado.

Por suerte estábamos todos, con nuestras parejas, nuestras nuevas vidas, nuestras cosas que contar y sobretodo nuestras ganas de contarnos, aunque el calor nos derritiese un poco las ideas y nos costase arrancar. 

Por si fuese poco, para recordar mejor los viejos tiempos, quedamos a comer en la Plaza de Olavide de Madrid, bajo un montón de sombrillas que colocamos estratégicamente para que nadie se quedase sin su trocito de sombra y bajo la mirada atenta y poco amable de la encargada de la terraza, que casi ni nos deja cambiar una mesa porque una pata estaba rota.

Nos reímos mucho, nos pusimos al día, dimos buenas noticias, porque por suerte sólo dimos buenas noticias y si había malas quizás no era el momento de contarlas y nos las guardamos. Lo pasamos bien y nos dimos cuenta que aunque haga tiempo que no nos vemos las cosas siguen siendo igual, y eso es lo importante, que cambiamos los lugares, las personas que nos acompañan, los sentimientos, las formas de ver la vida pero siempre siempre estamos ahí para tomar un caña cuando la ocasión lo requiere.

04 mayo, 2011

Perder el contacto


Creo que algo así me está pasando...

Es como cuando en una relación de amistad o de lo que sea, porque es válido para muchos tipos de relaciones, de repente un día dejas de llamar, de saber de esa persona, después te vas acordando, pero cuando lo haces parece que te da pereza, y cuanto más va pasando el tiempo, más pereza da. 

A veces vienen las dudas, se acordará de mí? qué habrá sido de su vida? y te dan ganas de llamar y de saber de esa persona, o al menos de enviar un mail o un sms y volver a retomar el contacto.

Hace poco quise hacer eso con alguna de mis amistades de hace tiempo, de hace 10 años o más y he de decir que internet facilita bastante la tarea, ya sea por mail o mediante alguna de las redes sociales que hay. Es curioso ver como hay gente que aún se acuerda de hasta el mínimo detalle de lo que ocurrió hace unos cuantos años y otros en cambio apenas recuerdan ni quien eres.

Por suerte para mí aún no me he topado con quien no me recuerde en absoluto porque eso sí que me daría una vergüenza tremenda, aunque me he encontrado situaciones extrañas y otras en cambio, en las que he recordado por qué perdí el contacto con determinadas personas.

No quería que eso me pasase con el blog y aquí estoy de nuevo, intentando retomar esto de escribir, que parece que se me ha olvidado y no quería dejarlo pasar, porque entonces llega un día que ya no te pones, en donde no quieres contar nada. Así que he vuelto, aunque no tenga grandes cosas que contar ni que mostraros intentaré escribir todos los días, aunque sólo sea para poner una canción y que sepáis que sigo aquí...

15 febrero, 2011

Zafarrancho de Combate!

Foto: http://www.esloqueyocreo.com/2009/09/04/desorden.htm

Esa frase no sé si la he sacado de mi padre o de mi madre.

El caso es que en mi casa se dicen mucho frases de este estilo... sobretodo cuando todo está hecho una leonera (o como diría mi padre, un dormitorio de monas) y hay que ponerse con energía y sobretodo con ganas de dejarlo todo bien.

Eso quiero hacer yo estos días, un zafarrancho de combate, quiero ordenar cosas, tirar otras tantas (desde que hicimos la mundaza tengo una obsesión por tirar que no me lo explico, ¿será para cuando tengamos que mudarnos de nuevo no tener tantas cosas? porque si es por eso voy apañada!) Porque la casa en sí desordenada no está, de hecho seguro que si alguien entrase de repente por la puerta (cosa que no me gusta mucho, que alguien se presente en casa sin avisar...) diría que soy una exagerada, pero no lo puedo evitar y menos mal, que no soy una maniática del orden, que si no, ya no sé a dónde iría a parar.

Queremos invitar a unos amigos a cenar que aún no conocen la casa, es curioso ver como nos importa que cuando venga gente a casa lo vea todo en perfecto estado de revista, yo me sonrojo sólo de pensar que pueden ver una de esas pelusas que se generan en el suelo por culpa de la tarima, y no es excusa... de verdad que es la tarima! a mí en la otra casa no me pasaban estas cosas.

Así que ya que tengo que dejarlo todo genial, quiero aprovechar para dejar genial también aquellas cosas que ni siquiera van a mirar... tengo media casa bien, que he ido haciendo poco a poco, el problema es que cuando viene mi madre me lo descoloca todo y vuelta a empezar (pobre, si me leyera... mamá, que sé que lo haces con buena intención) pero a veces es imposible encontrar cosas en mi casa después de que ella haya estado por aquí.

Respecto al menú... ¿algún consejo? la verdad es que yo soy de complicarme en la cocina, me gusta que queden las cosas lucidas y bonitas y a veces si son especiales y originales, mejor que mejor... así que ya sabéis, dadme ideas que hoy estoy con energía y ganas de hacer cosas!

30 noviembre, 2010

Casualidad

D. trabaja estos días aquí, con aquí no me refiero en casa pero sí en la misma ciudad, normalmente tiene que irse a un pueblo que no está muy lejos, pero que le impide venir todos los días a comer a casa, por lo que cuando trabaja aquí yo estoy encantada porque así podemos comer juntos.

Ayer decidimos que ya que tenía que salir pronto a arreglar unos papeles, pues nos íbamos por ahí a comer, salí corriendo de casa casi sin peinar, con la esperanza de no encontrarme con nadie.

Pero claro, lo normal es que cuando sales con esa esperanza te encuentras a un montón de gente y más de una vez piensas ¡tierra trágame! Pues sí, ayer fue ese día!

Siempre hablamos de quedar con unos amigos, pero no sabemos aún como nos las arreglamos, cuando no tenemos planes nosotros los tienen ellos, o pasa algo para que no podamos quedar, pero ayer sin comerlo ni beberlo, en cuanto llegamos al sitio dónde íbamos a comer, allí estaban ellos!

Y que ilusión nos hizo, la verdad es que esas cosas son de lo mejor que existe, cuando no esperas algo y ocurre en el momento menos pensado. Comimos con ellos aunque nos llevaban un plato de ventaja y la verdad es que en sitio donde comimos nos sirvieron un poco lentos, pero gracias a eso tuvimos más tiempo para poder hablar a gusto, hay que mirarlo por el lado bueno.

Estuvo muy bien, hablamos un montón, nos pusimos al día, nos reímos y nos fuimos de allí habiendo quedado ya para otro día y con una sonrisa grande en la cara, porque esto es lo que de verdad importa, los pequeños momentos inesperados y no estar buscando la felicidad debajo de las piedras sin molestarnos en vivir el día a día como se merece.

Por lo demás todo sigue igual, pero eso no nos impide intentar salir adelante y disfrutar del poco tiempo libre que tenemos.

Por desgracia, hoy me he despertado convencida de que era viernes, vaya, que yo me salto la semana a la torera y como me da la gana, pero aunque me ha costado volver a la realidad, ya estoy pensando en cómo vamos a poner el árbol este año, que este fin de semana ya toca!