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14 septiembre, 2011

Adiós Verano!

Foto: http://comentariospara.hi5stop.com/saludos/comentarios-imagenes-adios-hi5/

Parece que se acerca el otoño... es lo que más oigo últimamente, pero es así...

A pasos grandes, agigantados, con gotas de lluvia y cielos nublados, se acerca porque es lo que toca y creo que este año por una vez en la vida lo agradezco, llevamos dos días con una brisa que entra por la ventana abierta y me mantiene fresca, un poco más viva que esta semana atrás que no podía con mi alma.

Y con el otoño retomamos muchos asuntos, como por ejemplo aquel que os contaba en su día del papeleo, subvención y vuelta a empezar, que ya va quedando poco para dejarlo todo cerrado y poder contaros, poder haceros partícipes de mis nuevos proyectos, aunque uno ya lo sabéis.

Con todo esto, también empiezo las clases de preparación al parto, no sé si me apetece o me apetece más salir corriendo, porque eso significa que el día se va acercando y lo cierto, es que no puedo evitar sentirme nerviosa y con miedo, pero bueno, después pienso que si tantas y tantas mujeres han pasado por esto, yo también podré!

Tengo un montón de cosas que contar, así que a ver si empiezo a ver el momento y con el fresco vuelven las ganas de volver a ser yo, que parecía estos días cualquier cosa menos yo...

17 noviembre, 2010

Otoño


Hace tiempo, cuando era adolescente, iba a poner pequeña pero esa no era la palabra adecuada,  tuvimos que escribir un relato en clase sobre el Otoño.

Aún recuerdo aquella profesora que tuve de literatura, leyó mi relato y dijo que por favor no dejase de escribir, aún la recuerdo diciéndome que quería leer más, todos los días me animaba a escribir, poesía, prosa, lo que fuese, ella lo leía todo.

Creo que gracias a ella pasé una época, que no fue corta, que escribía mucho, escribí cuentos, escribí historias inventadas, algunas basadas en la realidad, tristes, alegres, cosas sin sentido, escribí de todo, pero hace unos pocos años, quizás 3 ó 4 dejé de hacerlo, dejé de permitir a mi imaginación volar y la aparté en un rincón del cual ahora no quiere salir, no la culpo, son cosas que hay que alimentar y yo a estas alturas la he matado de hambre.

El caso, es que aquel primer relato que escribí, era para un concurso en el cual quedé finalista, que por cierto, ya era mucho más de lo que aspiraba al ser la primera vez que me enfrentaba al papel en blanco. Cuando vaya a Madrid lo buscaré, a ver si os lo puedo poner aquí, no es bueno, ni mucho menos, pero aquel relato fue especial, no era sobre el Otoño aunque lo pareciese, era sobre mi abuelo.

A mi abuelo le encantaban estos días de hojas secas, de naranjas, de tonos tierra, de lluvias repentinas, vientos y sobretodo, porque era la época en que viajaban para vernos. Recuerdo que nos esperaba en la parada del autobús a la salida del cole con el bastón en una mano y la otra llena de moras que había cogido por el camino, con los dedos negros de tanto sostenerlas hasta que bajásemos. Otras veces eran castañas, otras simplemente un abrazo.

Hoy hace un día típico de Otoño, con sol, con frío, con hojas secas en los árboles esperando caer, con sensación de esperar el invierno, que se asomará en cualquier momento por cualquier esquina y ver los árboles desnudos y sentir más frío aún. Los días como hoy, sonrío por él, porque no le dije muchas cosas que le podría haber dicho, porque se fue muy pronto, mucho más de lo que todos esperábamos. 

Porque para mí, de mis cuatro abuelos fue el mejor, sin duda, el que nos leía a mi hermana y a mí cuentos por las noches, aunque a veces se los inventase y no se le diesen muy bien. El que cada vez que íbamos a su casa tenía preparado un menú distinto para cada uno, con las cosas que nos gustaban, pasando toda la mañana en la cocina, y siempre siempre compraba pistachos para todos que desaparecían en un santiamén. Aquel que echaba tanto vinagre a la ensalada o a los boquerones que hasta raspaba la garganta mientras los comíamos, pero a él le encantaban y lo disfrutaba.

Era un poco cascarrabias, y creo que algo he heredado de él por mucho que me moleste que me lo digan, ya podía haber sido otra cosa y no su mal genio. Lo recuerdo haciendo crucigramas en el sofá, en el salón, echándole la bronca a mi abuela porque lo había hecho todo mal. Él fue quien nos enseñó a montar en bici, quien le quitó los ruedines con ese parkinson que no sabíamos si iba a atinar con las tuercas, pero él fue quien estuvo allí cuando nos caímos para ayudarnos a levantar.

Para mí el Otoño es él, son sus recuerdos, hasta puedo sentir que está aquí a mi lado, mirando por la ventana mientras escribo, viendo las hojas caerse.

12 septiembre, 2010

Tardes de Domingo



No sé si quiero llevar una entrada rutinaria sobre las tardes de domingo o no, pero mientras lo pienso me parece que ésta se va a llamar igual que la de la semana pasada.

He de decir que me gustan mucho los domingos, no es que sea mi día de la semana ni nada así, pero sí que me gusta aprovecharlos, quizás es por ser el último día del fin de semana y al día siguiente ya nos está esperando el ordenador y los madrugones. De momento no tengo ese problema, sigo en el paro, pero aún así quiero madrugar, estudiar, hacer cosas de la casa (estoy descubriendo un nuevo mundo marujil que no sabía que podía existir en mí) y mil cosas para aprovechar el día y no perder la rutina del trabajo.

Pero para mí los domingos siempre han sido los días de los mil planes, me molesta perderlo sin hacer nada, aunque a veces el estar acurrucados en el sofá bajo una manta no es hacer nada, es aprovecharlo como mejor se puede ese día.

Hoy está nublado y llueve, encima hace frío como si hubiésemos aterrizado de lleno en el otoño que ya casi nos acecha, así que eso de ir a dar un paseo, a la playa, a una terraza queda descartado, además estamos con resaca post-concierto. Ayer fuimos al concierto de Fito & Fitipaldis que como siempre no nos defraudó (y el tiempo esperó pacientemente a que acabase el concierto para ponerse a llover).

Así que esta tarde, que podría ser de sofá y peli en casa tranquilamente, creo que va a ser tarde de cine, palomitas y pantalla grande! D. lleva un tiempo queriendo ir a ver Origen, que todo el mundo nos dice que merece la pena, hace mucho que no vamos al cine y solemos dejarlo un poco para ocasiones especiales en que una película nos apetece de verdad y cosas así, porque ir al cine ¡se ha puesto por las nubes! pero hoy vamos a hacer una excepción.

Es paradójico porque creo que aprovecho mucho más los fines de semana desde que no trabajo, los valoro más y los disfruto mucho mejor. Esperemos que esto siga así cuando empiece de nuevo.

Dentro de poco cada uno ya empezará sus rutinas, los peques empiezan el cole, se saca la ropa de invierno y esas cosas, que no os voy a negar que me da un poco de pereza. Cómo voy a echar de menos el verano!