Ayer fue la noche de San Juan.
La noche más corta del año pero de las más especiales. Al menos así lo he recordado yo siempre, ya que por desgracia hace mucho que no disfruto de una buena hoguera con todo lo que ello conlleva.
En Galicia lo vivíamos de otra forma y me gustaría, en un futuro, poder mostrar a mis hijos la tradición que se lleva allí. Hacíamos hogueras de todos los tamaños, normalmente era una para los adultos y otra para los niños que pudiésemos saltar sin que hubiese ningún perjudicado.
Asábamos patatas envueltas en papel de plata, sardinas, chorizos, quemábamos nubes y todo aquello que nos pareciese digno de una noche como esa, pero lo mejor era reunirnos, las risas, contarnos mil historias, adaptadas a cada edad y demás. ¡Cómo lo echo de menos!
Cuando fui a vivir a Madrid descubrí que no se llevaba muy a cabo lo de hacer una hoguera y demás, así que desde que me fui de Coruña no he vuelto a ir a una hoguera, aunque creo que en Asturias sí que se hacen, tendré que buscarme un sitio donde poder hacerlo y disfrutar de ello como hace tiempo.
Disfrutad del fin de semana, que el mío será en familia así que promete!
