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| Foto: http://ciudaddelviento.blogspot.com/2009/09/todo-esta-por-cambiar.html |
A veces me doy cuenta que voy dejando cosas atrás…
Sigo mi camino, pero un día de repente vuelvo la vista hacia atrás y veo que he ido dejando pequeñas cosas, pequeñas partes de mi, algunas puedo recuperarlas, pero para otras en cambio ya es tarde. En parte porque yo ya no soy la misma persona y también porque los de mi entorno también han cambiado. Todos vamos soltando lastre.
Miro por la ventanilla viendo como avanza el tren, como ellos se quedan atrás y sólo pensarlo se me encoge el alma, tanto que aprieta y aprieta haciendo que tenga ganas de llorar, que sienta que ya les echo enormemente de menos y aún están a escasos metros de mí.
Se han ido quedando atrás en mi vida personas que me importaban, lugares que ya no reconocería pero que en mi cabeza al cerrar los ojos aparecen, tan nítidos, tan perfectos, tan iguales a como los recuerdo pero tan distintos a como son ahora… pero dejarlos a ellos atrás es diferente, porque sólo es en distancia, aunque sé que en cierto modo avanzan conmigo, ya que me traigo un trocito de cada uno.
Sé que a eso se le llama nostalgia, aunque la palabra que mejor define todo esto es morriña, no sé si para los que no sois de Galicia le dais esta palabra o sólo es exclusiva de allí porque si es cierto, que desde que la digo fuera de allí hay gente que me mira raro, pero es que para mí es así, es morriña, es querer estar en mil lugares a la vez y está claro que es imposible.
Y me da mucha rabia dejarlos atrás, sobretodo a él con el post-operatorio, pero no puedo hacer más que ir los días que he ido y abrazarle y darle todos los mimos concentrados en 4 días, lo que pasa es que ahora tengo tantas ganas de seguir dándole esos mimos que es imposible, que no soy capaz de contener las lágrimas, que no soy capaz de no maldecirme por estar lejos, por haberme ido…
Sigo mi camino, pero un día de repente vuelvo la vista hacia atrás y veo que he ido dejando pequeñas cosas, pequeñas partes de mi, algunas puedo recuperarlas, pero para otras en cambio ya es tarde. En parte porque yo ya no soy la misma persona y también porque los de mi entorno también han cambiado. Todos vamos soltando lastre.
Miro por la ventanilla viendo como avanza el tren, como ellos se quedan atrás y sólo pensarlo se me encoge el alma, tanto que aprieta y aprieta haciendo que tenga ganas de llorar, que sienta que ya les echo enormemente de menos y aún están a escasos metros de mí.
Se han ido quedando atrás en mi vida personas que me importaban, lugares que ya no reconocería pero que en mi cabeza al cerrar los ojos aparecen, tan nítidos, tan perfectos, tan iguales a como los recuerdo pero tan distintos a como son ahora… pero dejarlos a ellos atrás es diferente, porque sólo es en distancia, aunque sé que en cierto modo avanzan conmigo, ya que me traigo un trocito de cada uno.
Sé que a eso se le llama nostalgia, aunque la palabra que mejor define todo esto es morriña, no sé si para los que no sois de Galicia le dais esta palabra o sólo es exclusiva de allí porque si es cierto, que desde que la digo fuera de allí hay gente que me mira raro, pero es que para mí es así, es morriña, es querer estar en mil lugares a la vez y está claro que es imposible.
Y me da mucha rabia dejarlos atrás, sobretodo a él con el post-operatorio, pero no puedo hacer más que ir los días que he ido y abrazarle y darle todos los mimos concentrados en 4 días, lo que pasa es que ahora tengo tantas ganas de seguir dándole esos mimos que es imposible, que no soy capaz de contener las lágrimas, que no soy capaz de no maldecirme por estar lejos, por haberme ido…

