Vamos a estrenar el blog con una lección de búsqueda de trabajo, que parece fácil pero la realidad es muy distinta a la ficción! Sí, que pasa? No puedo pensar en otra cosa.
Para empezar, uno tiene que tener estudios… no voy a decir que si no, no eres nada, pero hombre las cosas están un poquito más complicadas, estudios cualquiera vale, ingeniería, una diplomatura, un módulo, si total al final no te vas a dedicar a lo tuyo… (leyenda urbana que a veces, más de una, tiene su parte de cierto)
El caso es que después de partirte los cuernos durante X años (depende de lo que elijas) viene la elaboración de un currículum donde pones 4 conocimientos que te atreves a engordar un poco (o no) y la experiencia que has tenido. Experiencia? Entonces piensas si las prácticas/proyectos de universidad cuentan? Es decir, 0 patatero.
El Cv te ha quedado muy bonito, con su distribución, con sus formas, que para eso te has pasado toda la tarde pensando si a este conocimiento le ponías experiencia de un año o de tres!
Te sientas a esperar… un minuto, dos, y claro, como todos sabemos las ofertas no llueven del cielo… entonces buceas (si es que tienes pulmones que lo resistan) por internet… y te encuentras con infojobs.net, infoempleo.com, trabajar.com…
Claro, trabajar! Eso quieres tú! Y lees, experiencia… de 3 a 5 años (nos ha fastidiado!) y tu… con tu carrerita recién acabada que optas a… nada? Pero bueno, no te desanimas, acabas de empezar! Es normal no encontrar las cosas a la primera.
De repente, ves que no te hacía falta ni la carrera, que con graduado escolar les vale (y ya acabas alucinando) para decir, ah pues sin experiencia, sin estudios, la envío… cuando ves: carta de presentación.
Uff, buceas, naufragas, sales a flote de nuevo por Internet… y acabas haciendo una mezcla de todas las cartas que ves para que quede algo decente, porque claro, eso en la carrera como que no te lo enseñaron… pero qué ricas estaban las tostadas de la cafetería!! Que de esos nos acordamos todos, por supuesto.
Más feliz que una perdiz rellenas donde pone carta de presentación, con tu primera carta que vamos, te ha quedado último modelo! Y envías la oferta.
¿Y ahora? Ahora hay que esperar… La paciencia, la madre de la ciencia! – piensas para ti. Pero pasa un día, dos, cinco… y la oferta tiene ya 800 cv inscritos y dices, quien coño se va a leer todo eso? Pues sinceramente, tus sospechas son ciertas, NADIE!
Por tanto y con la esperanza de que no acabe en la basura, optas por enviar el Cv a las distintas empresas que vas encontrando por ahí, y te hace falta una carta de autocandidatura. ¿Qué por qué no vale la misma? Porque alguien se inventó el tocar las narices y lo consiguió.
La escribes, con otro remix muy interesante… y las envías pensando que alguna empresa igual se digna a leerla antes de avivar el fuego con ella… y esperas y esperas… y sigues esperando…
Cuando te das cuenta que sigues sin trabajo y sin neuronas de pensar en tantas cartas… pero ojo, eso sí, con esperanza de que alguno de esos amigos tuyos que te llama por teléfono mil veces con un número que no es suyo, alguna maldita vez no sean ellos y sea de una oferta de trabajo!