A veces tengo una paciencia infinita.
Puedo tener que esperar y esperar el tiempo que haga falta, que no hay problema... si algo es complicado y hay que hacerlo con calma y paciencia, tampoco hay problema, suelo tener bastante paciencia con las personas, cuando tengo a alguien en frente y la falta de paciencia puede perjudicar a esa persona, entonces soy todo calma y armonía (no preguntéis como lo hago, porque ni yo misma lo sé)
Mi madre siempre dijo que esa era una cualidad muy buena que yo tenía, que ya desde pequeña si me decían que esperase, esperaba, aunque dependiendo de qué claro, que la paciencia como todo, tiene un límite.
El caso es que no sé si me estoy volviendo ahora un poco (bastante) impaciente o es sólo en determinados aspectos de mi vida... pero llevo unos días con una impaciencia tremenda, unas ganas de acelerar el reloj, de que pasen unas cuantas semanas, las justas, tampoco quiero que pase todo volando, pero sí lo justo para poder tener un poco de tranquilidad.
Estoy impaciente también porque llegue el buen tiempo, aunque esa sensación se ha mitigado un poco cuando hoy he abierto los ojos y he visto que hacía un sol tremendo y un día fantástico, ni viento parece que se ha levantado...
En fin, intentaré buscar en mi interior esa paciencia que siempre me ha caracterizado, pero ahora que lo pienso, también me caracteriza un cierto nerviosismo (por ejemplo como ya sabéis me cuesta aguantarme las sorpresas) ¿será que mi paciencia sólo tiene que ver con los demás? ¿será que cuando sólo me concierne a mí soy un culo inquieto con todas las letras? en fin, a saber!
Una vez más, me toca esperar...



